martes, diciembre 27, 2005

Muerte Roja en San Francisco '68

Muerte Roja caminaba entre las carpas coloridas. El sol se mostraba majestuoso sin ninguna nube en el cielo. Serenamente se dirigía hacia el centro de la enorme masa de gente que se había congregado para este concierto gratuito. Un grupo de hippies radicales lo habían contratado para eliminar un espía del gobierno supuestamente del departamento anti-narcóticos. Le habían dicho que una vez que lo encontrara lo reconocería inmediatamente. Muerte Roja se abría paso entre la multitud. El aroma a sudor y hierbas dulces pululaba en el aire. Cabellos y flores por todos lados, mucha piel al sol y pies descalzos. Alguien habría dejado las jaulas abiertas pensó el. Una rubia semidesnuda se le acerco gritándole algo y examinándolo con mirada soñadora. “Hey man wanna trip on some acid?” le pregunto extendiendo la palma de su mano con un papelito violeta. Muerte Roja la miró dos veces, una vez a los ojos, otra vez a sus pechos desnudos, agarró el ácido, se lo llevo a la boca y siguió de largo. Debía encontrar al infiltrado. Buscaba a alguien que desentonara con el resto del ambiente, tendría que mantenerse alerta. De pronto la gente empezó a gritar eufórica agitando sus collares y pulseras. The Grateful Dead había subido al escenario. El show estaba por comenzar, Jerry Garcia con la barba casi hasta el ombligo dijo algo ininteligible al micrófono y el público volvió a rugir. ¿Pero donde diablos estaba su objetivo?
alan's psychedelic breakfast
Avanzaba escrutando las caras de los salvajes. A la vez todos parecían observarlo a el. Reían y le hacían muecas al verlo pasar, malditos monos. ¿Sabrían que estaba haciendo el aquí? Las caras se estiraban sus ojos como huevos de pascuas la piel elástica pelos como techos de paja que se movían con el viento. Los locos bailaban ¿se habría descuidado y dejado llevar a una especie de macumba siniestra? El ambiente se ponía tenso. Muerte Roja se movía ahora con la mano en la cintura donde llevaba su cuchilla afilada. Una música hipnótica llegaba desde el escenario una base constante una guitarra aguda por encima por abajo por los costados rajante afilada como su navaja. Los animales habían estado jugando con el sol ahora verde después violeta húmedo humo caliente. Un pelado con cara de martini y aceitunas se movía en dirección contraria hacia el. Lentamente como levantando las piernas enterradas en un pantano, Muerte roja sacó su cuchillo, una prolongación de su ser desde sus uñas desde sus huesos. El metal brillando le pedía le decía le gritaba married burried married burried. El pelado ahora a su lado su cuchillo embistiendo enterrándose en el vientre blanco el sol rojo el cielo rojo sus manos rojas el filo rojo muerte roja. Los salvajes rugiendo y saltando a su alrededor Muerte Roja brincando de una lado a otro moviéndose con la música y asaltando los cuerpos que van cayendo y apilándose. Un verdadero festival, la sangre corre se deja beber empapa se filtra por la piel oh the horror the horror. La música se detiene pero otra de mas allá lo abraza y acompaña, su navaja baila como nunca como siempre arremete como un tren this is the end. Se va haciendo lugar como un tractor en las amazonas. Muerte Roja se mueve entre las carpas rajando teñindo telas flores de tinto de sangre de vida de muerte y ya no queda nada más que campo y libertad y correr hacia el sol que ahora esta mas rojo que nunca llamándolo desde el horizonte my only friend, the end.
las verdaderas aventuras de Muerte Roja estan en : QueNosLLeveElInfierno

jueves, diciembre 22, 2005

escribiendo como Restituto

Señor y mascota: primer y seguramente último capítulo

Señor era un hombre tranquilo que vivía en las afueras de la ciudad. Tenía un perro llamado mascota que era su único compañero. Señor salía a correr por las mañanas y mascota lo seguía gruñéndole a cualquier cosa que se acercara. Cuando volvían de su ejercicio matutino se ayudaban mutuamente a deshacerse de piojos y pulgas. A Señor le encantaba almorzar fideos con tuco mientras mascota prefería sopa de camarones o pastel de camarones o cualquier cosa con camarones. Señor iba todas las tardes a la iglesia para adorar a su Dios, mascota no lo acompañaba ya que no creía que Dios tuviera tantos problemas de ego. Este era un tema del que preferían no hablar ya que había suscitado varias discusiones violentas en el pasado. Señor moría por el rock progresivo de King Crimson, a mascota no le molestaba pero era mas bien ramonero. Señor era un empedernido enamorado del amor que siempre estaba listo para regalar su corazón mientras mascota se acostaba con la primera perra se le cruzara por el camino. Ambos tenían ciertos celos hacia la forma de ser del otro pero jamás lo admitirían. Señor y mascota vivían en una casa de un ambiente. Cuando llegaba la noche compartían una cama cucheta, mascota dormía en la cama de arriba ya que le gustaba imaginarse que se acostaba entre las nubes.

Homenaje a Restituto que parece haber fallecido.

miércoles, diciembre 07, 2005

miércoles, noviembre 30, 2005

Josephine II

Al otro dia Josephine K soñó lo siguiente:
Ella y el diablo caminando uno al lado del otro. Es de noche y se dirigen a la encrucijada. La luna los alumbra casi sin ganas. Andan hundiendo sus pies en los charcos lodosos pero continúan sin importarles. La mirada adormecida. La mente ausente, talvez allá, en la encrucijada. K siente un fuego que le crece por dentro, llamarada tras llamarada, avivado por penas que creía ya haber olvidado. El le agarra la mano con ternura y juntos comienzan a silbar. Primero suavemente y luego a todo pulmón. Ya casi están ahí. Vuelven a callar. K sonríe de oreja a oreja. No esta segura si lo que busca es una salida o una entrada. Cuando no sabes adonde te diriges cualquier camino te llevará. Faltan apenas unos metros, el se detiene y la deja seguir sola. La acompaña con la mirada, una mirada tibia que rebalsa de esperanza. Un par de pasos más. El silencio se instala, absoluto. La luna se esconde.
Despertó.

viernes, noviembre 25, 2005

Josephine

Josephine K soñó lo siguiente:
El día nacía con la luz del sol, ella salió de su casa vistiendo sus pijamas con patitos verdes y se puso a andar. Andaba sin sentir la fricción de sus pies descalzos sobre el asfalto, como empujada por la brisa matutina. Recorrió un par de cuadras en este estado hasta que se cruzó con una vieja chiquita y arrugada que parecía haber salido de un canasto de frutas secas. K se le acercó pidiendo una dirección desconocida, la vieja respondió quitándose el suéter y entregándoselo como regalo. Ella lo tomó sin asombro y decidió probarselo. Se lo pasó por encima de la cabeza y con alguna dificultad buscó las mangas por donde pasar los brazos mientras sentía el picazón producido por la lana. Por último, saliendo de la oscuridad, asomó la cabeza por el cuello del suéter y se encontró desnuda en una playa de arenas blancas. Hundió sus pies en la arena tibia. Fijó la mirada sobre el horizonte donde divisó una isla verde a un par de kilómetros, se mecía suavemente sobre el mar oscuro como un sorete a la deriva. Tomando impulso corrió hacia la orilla y se lanzó al agua. Apenas dado un par de brazadas ya se estaba levantando en la orilla de enfrente. La playa rodeaba un bosque frondoso como un anillo a un dedo. El cielo se volvió violeta. Una música extraña provenía de entre los árboles. K se adelanto cautelosamente. Un hombre flaco y alto de pelos largos atravesó el muro natural que formaba el bosque y se puso a tocar una flauta. Permanecieron así un rato largo mirándose. Luego K le pregunto quien era, el bajo su instrumento y le respondió. Dame tu amor, vamos al bosque nena. La brisa la volvía a empujar. Despertó.

viernes, noviembre 18, 2005

jueves, noviembre 10, 2005

Guiños Para Todos

9 de Noviembre de 1994, 3:00 PM

Plaza San Martín- Fernandito Travaglini apura su triciclo rojo y se lanza barranca abajo a toda velocidad. El viento lo golpea de frente, le entra por las mangas de la remera y lo infla de alegría. La adrenalina recorre su cuerpo, cierra los ojos y se imagina surcando los aires como un águila de alas negras. Tres horas mas tarde despierta en una cama del hospital Perez Campano con una pierna rota, el hombro derecho fisurado y una paleta menos. No puede esperar hasta hacerlo otra vez.

Café Campani, Av. Corrientes 1358- Maria Balompié levanta delicadamente su taza de capuccino con su pulgar y dedo índice y la lleva hasta sus labios. Aunque Maria está sentada en este café su mente está en otro lugar lejano y sus ojos lo demuestran. Recuerda una época en que fue moza y fue libre de verdad, recuerda tomar el ascensor a la mañana sin temor a que se caiga. Ahora siente un miedo arrasador cada vez que debe subir en uno. Lucha contra la idea de que todo tiempo pasado fue mejor y deja caer una lágrima sobre el mantel. ¿Que será del Capitán? Una voz la despierta del ensueño y la trae devuelta a su silla. -Señorita ¿se siente bien?- pregunta un hombrecito de sombrero gris. El sabe quien es ella pero ante la indiferencia que encuentra en su mirada mantiene el secreto y su orgullo. Maria se retira y jamás se vuelven a ver.

Haedo, Av. Guzman 134 Piso 4B- Mariano Moreno despertó hace una hora con una resaca insoportable. Vuelve del baño con un botiquín bajo el brazo y se tira en el sillón. El cuarto está casi a oscuras, una franjas de sol penetran por las rendijas de la persiana e invaden los muebles sucios con su silenciosa presencia.
Anoche lo habían echado de su banda, era un baterista fracasado, habían conseguido alguien mejor, lo sentían mucho, le dijeron. Después de que le dieran la noticia vació solitario una botella de gin barato tirado en la vereda del almacén. No recuerda como llegó a su casa.
Abrió el botiquín con una mano temblorosa, de adentro sacó un frasco y una jeringa cargada que apoyo a su lado. Suspiró con pesadez y tiró el bolsito al piso. Destapó el frasco con mayor facilidad de la que esperaba y sonrió ante la ironía, siempre había recurrido a ayuda ajena para abrir frascos. Miró a su alrededor en busca de un vaso de agua, una botella de whisky o cualquier cosa para tomar pero no encontró nada. Observó el frasco abierto y de un saque tragó cuantas pastillas pudo. Una cuantas. El resto las dejo a un lado y agarró la jeringa. Sin preparación alguna se clavó la aguja en la vena de su brazo izquierdo e inyectó el líquido en su cuerpo. Cerró los ojos y dejó caer la cabeza hacia atras sobre el respaldo del sofá. Sintió que se hundía y levitaba a la misma vez. Sintió que se encojía y que crecía hasta llenar la habitación entera. Se sintió querido, empapado en gritos y aplausos. Abrió los ojos y vió una mancha de humedad en el techo. Luego ya no sintío nada.

moraleja: If you're down on your luck and life ain't worth a dime, find a girl with far away eyes.

martes, octubre 25, 2005

Natasha ernesto y yo

ernesto ensayó una sonrisa, esta vez levemente torcida hacia la izquierda. ernesto se pasaba semanas enteras ensayando sonrisas por si algún día llegara la ocasión apropiada para usarlas. Natasha y yo mientras jugábamos a mirarnos a los ojos, el juego consistía en encontrar formas extrañas en las pupilas del otro y luego anotarlas en nuestro cuaderno de formas extrañas que encontramos en las pupilas del otro. Por el momento iba ganando yo con la silueta de un canguro en monopatín que sacaba la lengua.
Natasha tenía los ojos tan azules que daban ganas de zambullirse dentro de ellos. Una noche de verano, en la cual transpiraban hasta los mosquitos que nos rodeaban en busca de un trago de sangre fresca, no me aguante mas y mientras ernesto estaba distraído haciendo muecas enfrente del espejo la desperté a Natasha de un susto y después de dar una mortal en el aire me tiré de bomba en su ojo derecho para jamás volver.
Solo ahí es que me di cuenta que sus ojos no estaban hechos de mar sino de cielo. Dos eternidades y media pase volando sin rumbo. El vació azul de sus pupilas era infinito e interrumpido solo por la momentánea oscuridad de los parpadeos o las horas de sueño. Una vez pasó el canguro en monopatín, me escupió en la cara y se perdió en el firmamento. Maditos marsupiales maleducados se creen tan listos con sus transportes alternativos.
Finalmente un día Natasha quiso preparar una salsa portuguesa para acompañar los ravioles y mientras picaba la cebolla se largo a llorar. El cielo de su ojo se nubló y una tormenta me arrastró hacia afuera dentro de una lágrima espesa. Caí mojado pero aliviado sobre el piso de mármol de la cocina. Natasha me miró mientras secaba sus ojos y agregó un puñado más de ravioles en la cacerola. ernesto, habiendo escuchado el ruido, llegó corriendo y me dio una patada en las costillas para inmediatamente esbozar la sonrisa que tanto tiempo había practicado. Y que sonrisa demoníaca aquella.

Las originales y muy superiores aventuras de Natasha, ernesto y yo se encuentran aquí:
Sabe Exactamente Lo Que Hace

miércoles, octubre 19, 2005

La felicidad según Carlitos

El tren avanzaba lo suficientemente lento, pasando el pueblo de San Cristóbal, para que uno pueda bajar saltando hacia afuera sin hacerse daño. Y eso hizo Carlitos. Una vez en el suelo, se volvió a saludar sus amigos vagabundos que lo despedían desde los vagones perfumados en alcohol. Contemplando el cielo naranja se acomodó la barba y se adentró en el pueblito. La noche estaba a la vuelta de la esquina y el no la pensaba desaprovechar. Si había algo que le molestaba en esta vida errante que llevaba era la falta de mujeres. No habían muchas damas que se atrevieran a seguir este estilo de vida, de vagabundo viajero. Pero si había algún lugar donde podría encontrar una acompañante para sus aventuras iba a ser en el burdel. Y el burdel de San Cristóbal era famoso por la belleza de sus prostitutas.
Llegó a su puerta roja ya bajo la luz de la luna y las estrellas. Desde afuera podía oír la música de salón y oler el perfume de mujer que se filtraba por las grietas en las paredes de madera. Tocó el timbre con forma de seno que había a la derecha de la entrada. Casi de inmediato se abrió la puerta y por detrás se asomó una voluptuosa mujer. Mejor dicho se asomaron sus enormes pechos encorsados y después ella.
- Bienvenido al Burdel de Los Coraz...- Había comenzado a decir ella pero se detuvo sorprendida ante la presencia de Carlitos. El esbozó una amarillenta y etílica sonrisa escondida entre su barba piojosa. Pero a pesar de su apariencia, de sus cabellos largos y enmarañados, de su ropa mugrienta y desecha, de su olor a bosta y vino, a pesar de todo esto, las mujeres siempre le encontraban algún encanto oculto que lo convertía no solo en aceptable sino que extrañamente casi irresistible.
- Perdóneme caballero, bienvenido al Burdel de Los Corazones Aterciopelados, pase por favor- dijo ella haciéndose a un lado e indicando el camino con la mano.
Dentro del salón principal los clientes y las mujerzuelas bailaban al sonido proveniente de un pequeño piano tocado por un niño de no más de diez años. A los dos lados de la sala habían grandes escaleras que llevaban al segundo piso donde se encontraban las habitaciones. Carlitos estaba a punto de sacar a bailar a un petiza regordeta cuando lo agarraron por la mano y lo llevaron a la pista.
- Hola guapo, ¿No bailas conmigo? -
- Como no – le respondió a la morocha exótica de ojos verdes.
Bailaron un par de temas y Carlitos decidió llevarla arriba para hacerle el amor. Se notaba a la distancia que existía una química especial entre los dos. La agarró por la cintura y subieron las escaleras juntos, fueron hasta la tercera habitación y después de cerrar la puerta detrás de ellos se desnudaron apasionadamente y tumbaron sobre la cama. El la empezó a besar por todo el cuerpo mientras que ella apagaba la luz.


Maria encendió la lámpara sobre la mesita de luz, abrió su cajón y saco un paquete de cigarros y un encendedor.
- Eres todo un tigre hombre - dijo ella entre suspiros mientras se preparaba para prender los cigarrillos – Dime, ¿como te llamas? –
- Bueno, antes que nada te tengo que confesar que soy vagabundo y no tengo dinero para pagarte –
- Es que no soy ciega, de veras que ya me lo imaginaba, pero no interesa, hace mucho que no disfrutaba tanto –
El también ya se imaginaba que las cosas sucederían de esta manera.
- Carlitos, vagabundo por afición, mucho gusto –
- Maria, cortesana por ambición, encantada –
Ambos se quedaron un rato fumando y mirando al techo, con un pensamiento en común.
- Maria... esto que haces acá, yo se que no te hace feliz... he vivido mucho y si hay algo que aprendí es que las mejores cosas en la vida son gratis – le dijo mirándola a los ojos. Luego continuó. – Lo único que realmente necesito para ser feliz son el cielo, los astros y una mujer... el problema es que durante mucho tiempo mi vaso a estado solamente dos tercios lleno... hasta que llegaste vos y lo llenaste hasta el tope con el vino mas dulce que pueda existir...-
Ella apagó su cigarrillo y se abalanzo encima de el para besarlo. Pero aun no había terminado de hablar.
- Quiero que te escapes conmigo en el próximo tren – Y antes que ella conteste se levantó desnudo y abrió la ventana para fijarse si se podía descender de algún modo por ahí. No encontró las enredaderas reglamentarias pero si habían dos pilones grandes de bolsas de basura donde pensó que podrían saltar.
- No lo se Carlitos, me encantaría pero nos buscarían y cuando nos encuentren, a ti te matan seguro –
- Nunca se animarían a meterse dentro de los vagones llenos de vagabundos –

Me aburrí
Continuará...

viernes, septiembre 30, 2005

El Hombre de Blanco

Otro maldito bloqueo mental. No se me ocurre nada. Últimamente estoy con la sensación de ser incapaz de crear. Empiezo a sentir que me asfixian las paredes. Mejor salgo a dar una vuelta, tomar algo de aire y despejarme un poco. Busco mis zapatos debajo de la cama, me siento en ella y me los pongo. Agarro mi cuaderno y lapicera, bajo las escaleras y salgo a la calle. Deben de ser eso de las dos de la tarde, todavía no almorcé pero ya estoy acostumbrado a pasar hambre. No es que no me alcance la plata sino que me olvido de comer o directamente me da fiaca. Es primavera, el sol ahora no solo sale sino que además se anima a calentar. Bajo una cuadra, doblo a la derecha en la esquina y camino dos más. La plaza de la catedral es un lugar agradable para sentarse y dejar pasar el tiempo, observar a la gente sumergida en sus cosas. Imaginar de donde vienen, a donde van, con quienes se van a encontrar y porque lo hacen. Un buen lugar para crear cuentos y personajes. Me dirijo al centro de la plaza buscando algún banco libre para sentarme y mientras tanto me agarra la impresión de que estoy actuando siempre sin pensar, casi como si otra mente decidiera sobre mis acciones, o talvez como si todo lo que hago ya lo hubiese hecho antes en un mundo paralelo corrido apenas hacia el futuro, todo parece premeditado, pero no por mi. Encuentro un banco a la sombra de un árbol marchito, decido olvidarme de todo y concentrarme en lo que veo. Una pareja sentada al sol sobre el pasto que parece recién cortado. Deben de tener alrededor de veinte años, el tiene el pelo corto y oscuro mientras que ella lo tiene claro y largo hasta la cintura, esta usando un vestido floreado y el no para de acariciarle el rostro. Me detengo en la muchacha, sus ojos azules, nariz levemente empinada, labios rojizos y esponjosos como las frambuesas. Me hace acordar a una amiga que tuve y perdí en los años setentas. A pocos metros de la pareja se encuentra un joven barbudo y pelilargo vendiendo artesanías, las tiene expuestas sobre un mantel negro en el suelo. No da la impresión de que le importase mucho si vende algo o no, de hecho creo que esta durmiendo una siesta. Un poco mas hacia atrás y otro poco a la izquierda hay un hombre vestido entero de blanco sentado en un banco. Me mira fijo y parece estar escribiendo en un cuaderno. Nos miramos a los ojos y seguimos anotando. Cualquiera que nos viera diría que alguno de los dos es un mimo. Pone cara de estar concentrado y no desvía su mirada de la mía ni siquiera para ver lo que escribe. Siento como si estuviese hurgando dentro de mi cabeza. La situación ya se puso bastante incomoda pero elijo quedarme y ver que sucede con este hombre extraño. Aunque en el fondo creo que si me quisiera ir no podría. Advierto un cambio en su actitud, me sonríe y asiente con la cabeza pero no se detiene. Yo en cambio si, asaltado por un miedo que paraliza dejo caer la lapicera. Y de repente sin ningún aviso previo de mis espaldas brotan enormes alas plumadas rajando y destrozando mi camisa en mil pedazos. Ahora en total estado de shock lo busco al hombre de blanco que me sonríe y escribe. Las alas comienzan a moverse pero yo no las controlo, yo ya no controlo nada, si es que realmente alguna vez lo hice. Empiezo a volar y voy tomando altura de a poco, con los ojos clavados en los suyos. Abajo van quedando los árboles, la plaza, las parejas, los artesanos y aquel hombre. Aquel hombre que ahora se ve tan chiquito que se confunde con el banco también blanco. Y la verdad que llega corriendo y me pega como una trompada en el estomago, aquel extraño hombrecito de blanco que ahora desaparece en la distancia es nada mas y nada menos que mi creador, pues que solo soy un personaje de ficción, de esos que se inspiran una tarde de primavera en la plaza de la catedral.

viernes, septiembre 09, 2005

Un Guitarrista Blanco Con Un Blues Muy Negro

I.
Jay Rawlins era un joven guitarrista blanco en la tierra de los grandes guitarristas negros. Estamos hablando de New Orleans, ahí donde baja el río Mississippi serpenteando al ritmo del blues y del jazz. Sus padres habían muerto en un trágico accidente en los pantanos donde fueron tragados vivos por los cocodrilos. Esto sucedió cuando tenia apenas seis años. Lo más increíble del asunto fue que lo adoptaron en la familia de esclavos negros que trabajaban en los campos de algodón de su vieja estancia, estancia que había pasado a ser propiedad del estado ya que el era el único familiar sobreviviente y no tenía edad suficiente para reclamar nada. Así que Jay pasó su infancia trabajando en sus campos de algodón y tocando la guitarra por las noches con el resto de los niños negros. Se dice que para tocar un buen blues uno debe realmente sentir esa tristeza en la sangre y... perdóname slaves pero este ya me aburrió.

II.
El polvo se acumula sobre los estantes cubiertos de libros y discos. En una mesita, un viejo tocadiscos. El cuarto se encuentra en semioscuridad iluminado solo por una antigua lámpara de piso que produce una leve luz anaranjada. En el medio, una cama, sobre ella una dama desnuda. Esta fumando, escupe humo como chimenea de fábrica. Por la ventana abierta asoma la noche. La brisa juega con las cortinas y sus sombras bailan contra la pared. La dama en estado de trance fuma y observa. De repente una ráfaga mas fuerte de lo común entra aullando por la ventana, las sombras enloquecen y el tocadiscos comienza a rodar. Aunque no tiene ningún disco puesto empieza a sonar un blues profundo y sensual. Las sombras se retuercen y danzan al compás. La mujer sigue como hipnotizada y respira cada vez mas hondo. El sonido de la guitarra slide se desliza de un lado a otro en la habitación y crea dibujos con el humo. La dama larga el cigarrillo y se pone a temblar suavemente mientras gime como una negra cantante de gospel. El blues llega a su etapa culmine y finaliza con un agudo solo de guitarra cargado de dolor. La mujer estalla en una mezcla de orgasmo y llanto desolado. Una sensación extremadamente agridulce. Así son los blues verdaderos. El tocadiscos se frena y la brisa desaparece. Ya es casi de día y el único sonido dentro de la habitación es el de ella que continua sollozando.

miércoles, agosto 31, 2005

el disco de dylan

Soldberg analizaba la situación fríamente. Calculando todos los detalles tratando de no dejar ningún ángulo sin contemplar. Imaginaba cual seria su reacción al ver lo que había sucedido, ella se daría cuenta enseguida y no tardaría en reprocharle. Claro el trataría de inventar alguna excusa pero seria tremendamente difícil mirarla a la cara. Si, ella se daría cuenta, no hay duda, es demasiado inteligente. Además las mujeres tienen ese sexto sentido que se hace presente en este tipo de situaciones. Soldberg se levantó de su asiento y caminó hacia el estante. Examinó la fila de discos y satisfecho sacó alguno de Bob Dylan, lo colocó sobre el tocadiscos que rápidamente puso a andar. La música comenzaba a fluir por el aire y llenar los espacios dentro de la habitación mientras que el se trasladó frente a la ventana. Afuera el mundo parecía no haberse dado cuenta de lo sucedido esa mañana, los niños correteaban por la plaza, las madres difundían el chismerío barrial y el cartero terminaba su recorrido. Sin duda no actuarían tan despreocupados si se enterasen.

miércoles, agosto 24, 2005

Nooooooooooo

Eliminé mi blog por error y por completo... Ahora logré subir la mayoría de los viejos textos pero los comentarios de los lectores han sido perdidos para siempre. Les pido a mi amigos (que ya conocen mis cosas), o no, que comenten, por lo menos en el que mas les haya gustado.
adios

martes, agosto 23, 2005

il chincuechento

Un Fiat 500 blanco avanzaba esquivando autos. El autito estaba claramente en las últimas, lo único que parecía estar funcionando con regularidad era el acelerador. Adentro suyo viajaban tres hombres de negro. Vestían saco negro, pantalones negros, zapatos negros, corbata negra y camisa blanca. Mi amigo Mario y yo habíamos contratado al señor Lupo para que nos llevase a Pádova y nos introdujese dentro de un grupo que manejaba la lotería clandestina local. Verán, Mario y yo nos habíamos cansado de la vida estructurada que llevamos durante nuestra juventud y ahora buscábamos dinero rápido sin importar los medios ni consecuencias. Conocimos a Lupo a través de la novia prostituta de mi tío. Lupo era un pelado con cara de loco, no sabíamos mucho mas de el. Manejaba con decisión, mi amigo iba sentado en el asiento de acompañante y yo atrás. Estábamos ya saliendo de la ciudad cuando Lupo puso el guiño y empezó a girar a la izquierda pero Mario cogió el manubrio y de un volantazo enderezo el carro.
- Pádova queda del otro lado de la montaña- dijo tranquilamente.
Lupo asintió sin decir nada y comenzamos a subir. El autito se quejaba pero pronto llegamos a la cima. En los bordes de la ruta se podían ver algunos parches de nieve entre las rocas que se resistían en las alturas al calor del verano. Desde acá arriba podíamos ver el mar a nuestra derecha. El auto emprendió la bajada y en poco tiempo marchábamos otra vez por la ruta costera. Andábamos en silencio. Al rato Lupo dobló y nos adentramos en una playa. Bajó corriendo y se arrodilló en la arena. Mario y yo nos miramos perplejos y decidimos ir a ver que ocurría. Fui hasta su lado y me arrodillé junto a él, vi que rascaba la arena y juntaba piedritas en una mano. Lo hacía con extrema concentración. Cuando había juntado una mano completa me las pasó y dijo que las guardara. Un par de niños nos miraban y reían de nosotros. Volvimos al auto y regresamos a la ruta. Observe las piedritas en mi mano, me pareció que no tenían nada de especial y tuve que preguntar.
- ¿No te importaría decirme para que son la piedritas estas?-
Lupo volvió a asentir y respondió como si nada.
- Teníamos que despistar-
Mi amigo me miró preocupado y guardé las piedras en mi bolsillo. Seguimos andando. Estábamos pasando por una gasolinera cuando Lupo frenó, se bajó del auto y caminó decidido hacia un hombre de espaldas que hablaba en un teléfono público. Cuando estuvo a un par de metros se detuvo en sus pasos, dio la vuelta y volvió corriendo al auto. Nos pusimos en marcha y explicó.
- No era él-
- ¿No era quien?-
Pero Lupo no respondió y nosotros no indagamos, es mejor no hablar mucho con un hombre que actúa tan impulsivamente. Al rato pasábamos por una idéntica gasolinera y él volvió a actuar de la misma manera. Había otro hombre al teléfono. Lupo llegó a su lado, sacó un revolver y le disparó en la cabeza ante nuestra atónita mirada. Cuando volvía corriendo al auto dos hombres salieron de la cafetería y dispararon hacia nosotros, pero rápidamente escapamos sin que nos llegase una bala. Lupo reía a carcajadas y con increíble felicidad nos miro y dijo.
- Matamos a Gennaro Mancuso-
Casi me desmayo.
- ¡Gennaro Mancuso!- gritó Mario.
- Si, ¿no es grandioso? Ahora si que seremos gente importante-
Yo negaba con la cabeza, todavía no lo podía creer.
- No, esto no es grandioso, esto es terrible, esto nos dará un nombre... nosotros no queremos tener nombre... Gennaro Mancuso tenia un nombre maldita sea-
Los nombres son terribles insinuantes de drásticos finales pensaba yo mientras caían las primeras gotas de lluvia sobre el parabrisas.

El relato tenía mas sentido cuando lo soñé

Ojo Con Apurarse

Hoy era mi día de suerte, hoy se me iba a dar. Hace rato que venía haciendo los avances apropiados sobre Dorotea y hoy seguro pero seguro que me la volteaba. Aún antes de arribar a nuestro punto de encuentro la pude observar entre la vegetación. Era increíblemente sexy, sus piernas, tan cortas y gruesas, un deleite para mis ojos. Su cuello largo y elegante, repleto de arrugas. Su cabeza pelada y su piel de un verde entre esmeralda y lechuga que me volvía loco con deseo. Uno creía estar verdaderamente ante la presencia de un ángel. Pero lo mejor de todo, era su caparazón. Tenía una curvatura tan sensual que hacia que los machos girasen sus cabezas lentamente al verla pasar y le gritasen obscenidades sobre lo que le harían a su hermoso diseño.Cuando estuve a su lado, nos miramos largamente a los ojos y sin siquiera dirigirnos una palabra entramos en acción. Me puse detrás suyo y con un leve esfuerzo la monte. Que sensación alucinante era finalmente conquistar la tortuga de mis sueños, sin duda sería la envidia de todos. Yo estaba terriblemente excitado y me pareció que se estaba desarrollando todo con demasiada rapidez. No quería que terminase pero dos horas mas tarde llegué al orgasmo con un gemido de placer, no había podido aguantar mas. Dorotea dobló su cuello y me miró con un gesto de desaprobación. No sabía donde meterme de lo avergonzado que estaba, se me amarillentaron las mejillas. "Lo siento, no se que paso, nunca me había sucedido, lo juro" Ella estaba claramente decepcionada y sin decir nada se marcho meneando su colita tristemente. Era lo peor que me podría haber hecho. Definitivamente no había sido mi día.

extraido del difunto blog erótico y comunista

miércoles, agosto 17, 2005

Influencia

X
La sombra del pistolero le pidió al sol un día de libertad para conocer el mundo antes de que llegase su anunciada e inminente muerte. El sol, que se sentía de buen humor comenzando el verano, aceptó. Y así ella partió a dar la vuelta a la tierra dejando al pistolero sin sombra de luna a luna.

Y
Sabía que no me podía distraer ni un solo segundo porque sería el fin de mi recuerdo sobre lo sucedido. Era una cuestión de vida o muerte. En ese instante sonó la campana de la catedral con un estruendo que hizo volar por los aires mi memoria como lo hicieron las palomas, dejando atrás solo su blanca mierda.

Z
El viento es constante, desde que llegué a este inhóspito lugar hace ya trescientos ochenta y tres dias, no ha cesado de soplar en ningún momento. Apenas arribé mis compañeros me decían que uno rápidamente se acostumbra pero a mi, personalmente, me sigue pareciendo insoportable. No tanto por su fuerza sino por su constancia. ¿No se cansa de soplar? ¿No se marea? ¿No se detiene siquiera cuando todos dormimos?
Hoy me fui hasta al lado del río. Me recosté sobre las rocas como una lagartija donde estaba resguardado del maldito viento. Mientras descansaba con los ojos cerrados escuchaba el ruido de las olas y me imaginaba que se estaban hablando entre ellas. Lo que no llegaba a imaginar era sobre que exactamente hablaban. Talvez eran extraños que se estaban conociendo, talvez discutían sobre los diseños que formaban las nubes en el cielo, o talvez hablaban sobre el viento, claro su opinión era un distinta a la mía, deben estarle agradecido por mantenerlas vivas. Así que me enojé y volví corriendo a la base.

domingo, agosto 07, 2005

El Increible Fracaso Del Torero Trompetista Y Como Zappa Me Enseñó A Poner Títulos Ridículos

Entramos al Red's Bar con actitud. Jimmy había ganado su pelea hoy por KO en el tercer round y me eligió a mi para que lo acompañase a festejar a un bar de jazz y bebop de esos que están tan a la moda. El ambiente era muy oscuro, la única luz parecía venir desde el escenario donde estaba tocando la banda de Charlie Barker. El humo danzaba por el aire y daba la impresión de neblina. La era dorada del tabaco. Las mesas se encontraban amontonadas contra el escenario o sobre las paredes, dejando un pequeño lugar en el medio para que las parejas bailaran, y eso estaban haciendo. Jimmy y yo nos fuimos a sentar en una de las mesitas que se había desocupado justo debajo del escenario. Jimmy era una persona muy agradable, hasta que bebía su tercera copa. La trompeta de Barker aullaba a pocos metros. Le pedimos dos vodkas al camarero. Los trajo casi enseguida meneando las caderas como una bailarina de cabaret. Desde ya, era muy afeminado. A Jimmy no le agradaba mucho pero si los tragos seguían llegando a esta velocidad no habría ningún problema. Charlie Barker era un trompetista de renombre pero esta noche no parecía estar haciendo de las suyas. De hecho apestaba. Jimmy estaba empezando a notarlo cada vez mas a medida que se bajaba los Vodka Doubles. De a poco comenzó a maldecir al pobre músico y yo hacía lo posible para tranquilizarlo. Llegaron y desaparecieron el quinto y cuarto vaso. Cuando lo volví a mirar a los ojos supe que no había vuelta atras. Le reconocí esa mirada, la mirada del toro que divisa la roja capa del torero, es solo cuestión de tiempo hasta que ocurra, pero la embestida, es inevitable.
Sus gritos se hacían cada vez mas fuertes y mas violentos. Charlie lo había notado e iniciaba a molestarse. Se lo veía con creciente incomodidad. Yo a esta altura me había puesto en lugar de espectador, expectante, sabiendo lo que estaría por suceder.
Y sucedió.
Jimmy se puso de pie y lanzando un vaso vacío sobre el escenario gritó "¡Si yo me metiese la maldita trompeta en el trasero y me largase un pedo sonaría mejor que tú! ¡Hijo de una gran puta!" El vaso se estrelló contra la cabeza del bajista dejándolo inmediatamente inconsciente sobre un charco de su propia sangre. Charlie largó su instrumento y tomando carrera saltó sobre Jimmy con una doble patada voladora en la cabeza. De veras que fue un golpe que hubiese matado a la mayoría de los mortales. Ambos cayeron al piso rompiendo la mesita y una silla. Jimmy perdió dos dientes. La gente se abrió y gritaba eufórica a favor de uno u otro de los bandos. Yo seguía sentado sobre mi silla que permanecía intacta de lado de la mesita destrozada. Barker se repuso primero y vino hacia mi, pero mi amigo lo sacudió de un golpe por detrás que lo hizo volar sobre otra mesa. Estaba fuera de combate. Ahora el baterista había bajado del escenario queriendo domar al toro. Avanzaba sobre Jimmy con un platillo en una mano y un palillo en la otra. Bastante ridículo. Yo me puse de pie tranquilamente, tome mi silla, la levanté sobre mi cabeza, di dos pasos en frente y se la partí en la espalda. Cayó vencido al suelo. Jimmy me sonrío una sangrienta y agujereada sonrisa y luego largó un alarido dirigido al pobre pianista que permanecía petrificado detrás de su instrumento. El toro saltó sobre el escenario a terminar su taréa mientras mis ojos se posaban sobre algo que me causaba bastante impresión. Mi vaso de vodka, intacto, sobre la mesita hecha trizas. Lo levanté y me lo bebí de un saque. Detrás mío escuchaba los golpes de Jimmy y los lamentos del pianista. Saqué de mi bolsillo dos cigarrillos, me los llevé a la boca y los encendí. Le dije a Jimmy que era mejor que nos retirásemos. Le di una larga pitada al mío, le pasé el suyo y nos pusimos a andar. El suelo ahora cubierto de pedazos de madera, vidrio, sangre, dientes y una derrotada banda de jazz. La gente nos aplaudía y el camarero lloraba desconsolado. Salimos del Red´s Bar con actitud.

martes, agosto 02, 2005

la mar astaba sarana

...dos hombres caminaron sobre la cubierta hasta la punta del barco. Se apoyaron con los codos sobre la baranda. En frente de ellos, detrás de ellos, todo alrededor, el mar antártico. Respiraban y echaban humo por la boca.
A: Todavía nos quedan unas quinientas millas hasta el puerto Rigby y de ahí cien mas para llegar al estrecho de Robert Nesta.
B: ¿Y las condiciones climáticas?
A: Se va a poner un poco mas movido el asunto, mucha niebla, viento, olas y del frío ni hablar.
B: ¿Y los icebergs?
A: Cada vez mas y de mayor tamaño.
B: Mierda, nos queda un camino largo y duro.
A: La vida es larga y dura.
Se quedaron en silencio. Solo se escuchaba al barco partiendo el mar por la mitad y el distante zumbido del motor.
B: Si la vida es larga y dura, la muerte será un agujero húmedo y acogedor.
A: ...
B: ...
A: Algo a lo cual aspirar.
B: Así me gusta creerlo.
Otro momento de silencio. Casi se los podía oír pensar.
A: Mirá el iceberg ese, tiene forma de conejo.
El señor B. achinó la mirada para inspeccionar el bloque de hielo.
B: Un conejo aplastado por un iceberg gigante.
A: ...
B: Son como soretes a la deriva. Enormes y congelados soretes a la deriva.
A: ...
B: Debe haber un gigante de hielo cagando por algún lado.
A: ...
B: Un día lo descubrirán.
El señor A. pegó la vuelta y se dirigió cubierta abajo. En el horizonte ya se podía divisar la oscura tormenta...

jueves, julio 28, 2005

soñador

Martín se estaba duchando mientras Maria daba vueltas por el baño gritándole desde el otro lado de la cortina. El vapor lo envolvía todo y se condensaba sobre el espejo, la ventana y hasta los azulejos verdes de las paredes. Ella estaba bastante alterada.
- ¡Siempre vas a ser el mismo inmaduro de mierda!
El escuchaba pero por el momento no atinaba a responder. Maria seguía.
-¡Hace dos meses que no podemos pagar el alquiler, apenas tenemos para comer y vos seguís insistiendo con tu bandita de fracasados! ¿¡Rocanrol!? ¿Porque no te buscas un laburo de verdad?
-Mirá nena, recién ahora estamos encontrando nuestro público, no es algo que se hace de la noche a la mañana. Además la semana que viene vamos a grabar un demo y ahí vas a ver que las cosas van a empezar a pintar mejor.
Ella se cansó de dar vueltas y se sentó sobre la tapa del water.
-Iluso- le dijo tomando aire.
-¿Porque siempre me tenés que tirar el ánimo a la mierda? ¿Además que esperabas, que me iba a hacer abogado como el pelotudo de tu hermano? No jodas vos sabías que nos esperaba cuando te viniste conmigo.
Maria se puso de pié para otro de sus arranques violentos.
-¡Andá a cagar forro! ¿No te das cuenta que sos solo un pobre soñador?
Martín se quedo callado un momento y luego replicó.
-Yo seré un soñador, pero vos sos nada mas que un sueño.

Se detuvo a prestar atención pero no escuchó respuesta alguna de parte de Maria. Lentamente corrió la cortina y espió hacia el otro lado. Nada mas que vapor, se había esfumado. Martín prendió un poco mas el agua caliente y se puso a cantar. Soñé...que soñaste conmigo...

lunes, julio 25, 2005

Lo de López

El pueblo del Bolsón queda situado en un valle rodeado de cordillera. No importa donde estés parado podes levantar la vista y ver la montaña, imponente, que te hace sentir del tamaño de un ratón.
Era uno de esos días en los que llueve y sale el sol cada veinte minutos. No se sabe si están disputando un lugar en el cielo o lo hacen cómplicemente para molestar a los mortales. De los ocho mochileros que arrancamos el viaje hace casi un mes quedamos solo dos, el Pájaro y yo. Hoy bajamos desde el Cajón Azul hasta el centro del Bolsón. Nos habíamos separado haciendo dedo y yo lo esperaba en un banco de la plaza de artesanos. Cuando llegó se largó a llover otra vez y decidimos que yo me iba a quedar cuidando las cosas mientras que el salía a buscar una casa que nos habían recomendado para pasar la noche, solo cobraban dos pesos por persona, “lo de López”. Al rato volvió diciendo que estaba todo bien y yo fui a buscar el resto de nuestras pertenencias al camping viejo donde habíamos estado antes de subir al Cajón.
La casa de López; se entraba por la cocina, una cocinita de dos metros por uno. De ahí se pasaba al salón principal que tendría como mucho cinco por cinco. En una de sus paredes había una puerta que daba a un pasillo, en el pasillo habían seis puertas mas. Cuatro de ellas daban a habitaciones donde los huéspedes podían tirarse a dormir (no existían camas en lo de López, se dormía como sea, donde sea), otra era la habitación de López y su familia y la ultima un baño que nunca llegué a conocer, tal era su concurrencia. En este espacio habitaban cerca de cincuenta personas entre mochileros, músicos y artesanos. Parecía una vieja colonia hippie.
Cuando entramos a la casa nos encontramos con unos veinte jóvenes, entre damas y caballeros, que estaban desparramados por el piso “produciendo” (así decían) artesanías. Varios eran artesanos de la feria y otros lo hacían para alejar el aburrimiento de un día lluvioso. Buscamos un lugar donde situarnos y nos fuimos a sentar en un rincón. Los mas cercanos nos preguntaron de donde veníamos y comenzamos una conversación ligera. Al rato llegó un pibe flaco con dos bandejas con tortas fritas, habían juntado monedas entre todos para comprar la harina y otros ingredientes. Nos dijeron que agarráramos sin problema y aunque nos daba un poco de culpa teníamos tanto hambre como parecían tener todos. Las tortas fritas volaron en treinta segundos. Se acercaba la noche y cada vez caía mas gente. Algunos sacaron sus instrumentos musicales; tenían un charanguito, un acordeón y varios elementos de percusión entre otros, eran los músicos de Kumbianabis que estaban de gira por el sur. Empezaron a tocar y la gente de a poco se ponía a bailar o acompañaba el ritmo con un golpe de palmas. Después llegó un gordo con su novia alemana, era el contrabajista. Sacó su contrabajo, que era tan grande como el, y se unió a la banda. Ahora estábamos todos bailando y golpeando lo que sea al ritmo de la música. Los cincuenta habitantes de la casa formábamos parte de la banda, todos bailando y cantando juntos en el cuartito de cinco por cinco. Y llegó López borracho (un gaucho cincuentón que tenia las manos tan encalladas que no se quemaba ni con el fuego directo) y se puso a bailar con su esposa. Bailaba y cantaba y parecía a punto de desplomarse, pero nunca lo hacia. Todos reíamos. Estuvimos así alrededor de una hora pero tuvimos que interrumpir para cenar. Algunos se turnaban para usar la hornalla de la cocina y nosotros preparamos una polenta con nuestro calentador portátil. Compartimos la polenta con tres artesanas locas de La Plata y “el chapu” (por chapulín colorado), un pibe, que viajaba con ellas desde Las Grutas, que era mas bueno que el pan, Jesús y Buda juntos. Nos dijeron que podíamos tirarnos con nuestras bolsas de dormir en su cuarto. Mas tarde nos enteraríamos que en ese cuartito también dormían la hijita enferma de la mayor de ellas (tendría veintitrés como mucho), dos rosarinos locos (si, mucha gente loca en lo de López) y una gorda pelada que también era artesana y aparentemente la novia de uno de los rosarinos (o de los dos).
Después de comer estuvimos un rato charlando y decidimos que saldríamos los seis a recorrer los bares del Bolsón. Fuimos de bar en bar y terminamos en “El Alquimista” donde tocaba una banda rarísima con sus integrantes disfrazados de duendes o algo por el estilo. Nos pusimos a bailar y “el chapu”, que no tenía ni un mango partido por la mitad, nos compro una cerveza para que compartiéramos entre los seis. A eso de las cuatro o cinco de la mañana volvimos para la casa y la sorprendimos en silencio. Todo estaba cubierto por gente durmiendo, estaban tirados encima y debajo de las mesas, en la cocina, en el pasillo y en nuestro cuarto casi no había lugar tampoco. Despertamos a los rosarinos e hicimos un poco de lugar, Pájaro se tiro en un rincón y yo terminé acostado hecho una bolita detrás de la puerta. Me dormí mientras en sol ya se filtraba entre las ranuras de la persiana.

sábado, julio 23, 2005

El Escritor

No les voy a mentir, no soy bueno con las palabras. Realmente no se escribir. A veces tengo alguna buena idea o me inspiro en la obra de otros pero la única razón por la que escribo es para ganarme minas. Mejor empiezo otra vez, me llamo Juan Ceballos y soy escritor. Me di cuenta del poder de la escritura a los once años. Había una chica en el colegio que me gustaba, a la que no le podía hablar por falta de coraje. Hasta que un día le escribí una notita y me la gané, lo único que decía era “sos linda”. A los tres días ya era mi novia, o lo mas parecido a una novia que se puede ser a esa edad. Ahora tengo treinta y cuatro años, sin embargo mucho no ha cambiado desde entonces, ya no me falta coraje para hablarle a las mujeres pero solo me dan bola cuando leen algo mío, o ni siquiera, con solo saber que soy escritor les alcanza. Así es, soy un fraude, pero la vida me sonríe.

lunes, julio 18, 2005

anotaciones cualquieristas

Todas las semanas viajo horas y horas en tren pero no voy a ningún lado, cuando el dia llega a su fin estoy en el mismo lugar y nunca nada parece nuevo. Por el otro lado a veces me tiro a escuchar un disco o voy a ver alguna película y aunque me quedo sentado en el mismo lugar tengo la sensación de haber viajado, de haber visto y experimentado cosas nuevas.

sábado, julio 09, 2005

puertas

Esto es lo que me estoy imaginando en este momento. Estoy dentro de un cuarto, todo pintado de negro, que lo único que contiene son dos puertas. Una dice BIEN y la otra MAL. Mi instinto me lleva primero a intentar salir por la puerta del bien pero esta parece estar trabada o cerrada con llave. Trato de abrirla con mas fuerza pero no hay como. Ahora miro de reojo la puerta del mal y me quedo pensando. ¿Que hago? ¿Pruebo la puerta del mal? ¿Me quedo en el cuarto esperando que pase algo? ¿Me fijo si hay alguna otra salida? Otra cosa, las puertas no tienen cerrojo. Lamentablemente no hay forma de espiar un poco hacia el futuro antes de tomar decisiones.
Un rato mas tarde vuelvo a leer este fragmento de mi imaginación y hago el siguiente análisis; las puertas se deberían haber llamado FACIL y DIFICIL. El personaje, yo, tendría que, al no poder abrir la primera puerta, respirar hondo y salir por la segunda. Nada mas, después no se.

viernes, julio 08, 2005

una vez en el caribe

La música caribeña flotaba en el aire y fluía por las callecitas empedradas. La luz de los faroles partía la noche cada diez o quince metros. El clima era tan húmedo que se podía besar. El olor a comida frita se escapaba por las ventanas de las casitas que daban a la calle, amontonadas una contra otra. Y ahí estaba yo, borrachísimo, tratando de encontrar el camino hacia el puerto. Avanzaba manteniéndome en pie con la ayuda de los faroles a los que me abrasaba violentamente, mientras el suelo bailaba un ritmo desconocido para mí. Me habían dicho que en el puerto de San Agustín se encontraba un hombre llamado Pepe Cuevas, que conocía La Verdad. Y yo me aferraba a esta idea como la posibilidad de darle un vuelco a mi vida, a mi muy deprimente vida (la cual dejamos para otro día). Bueno no me pregunten como pero finalmente llegué al puerto, o al menos eso parecía. Ahí estaba el bar de mala muerte que me habían indicado, “El Nicoya”. Adentro se estaba llevando a cabo una especie de fiesta apocalíptica, excepto en la barra del fondo, que es a donde fui a parar (sentar) junto a una muchacha que, en mi borrachera, parecía muy apetecible. Una vez instalado en la barra le pedí al cantinero dos cubas, uno para mi y otro para mi compañera. Ella sonrió agradecida y me preguntó.
-¿No eres de por aquí cierto?-
-No... en realidad vengo de mucho mas al sur.- Respondí como galán borracho.
- ¿Y pues a que vaina has venido entonces?-
- Esto te puede parecer raro, pero vengo en busca de La Verdad.-
De ahí nuestra conversación partió hacia otros temas y varios cubas más. La noche estaba llegando a su fin y yo, en un estado lamentable, seguía tomando. Me encontraba en el proceso de despedirme y explicarle a Josefina (se me había olvidado decirles su nombre) que ya era tarde y todavía me quedaban cosas por hacer, cuando se me arrimó al oído y suavemente susurró.
- La Verdad es Mentira.-
Sorprendido la mire a los ojos.
- ¿Pepe? -
- Pepa – me respondió sonriendo.
Me quede pensando unos segundos. >>La Verdad es Mentira...suena razonable<< Sacada esta conclusión hice fondo con mi trago le di un largo beso en la boca a Pepa y caí inconsciente al piso.

viernes, julio 01, 2005

Era Un Carlitos Socrático

El tren avanzaba lentamente entre los cultivos de remolacha. El sol apaciguaba finalizando la tarde y caía perezosamente sobre la inmensidad de los campos finamente segmentados por las vías del tren. Carlitos y Poroto se encontraban tumbados entre las cajas de un vagón abierto, esto es, sin techo ni paredes. Poroto había tomado mucho interés en Carlitos desde ayer a la tarde cuando se conocieron en la estación de Altamonte y, aunque no quería admitirlo, guardaba todas sus palabras en un cajón que tenia en el fondo del cerebro. Habían pasado un largo rato en silencio cuando Poroto termino de inspeccionarse el ombligo y pregunto:
- ¿Flaco... sos religioso, digo... crees en Dios?
- ¿En Dios? Mi dios es el sol, y el vino mi misa.
- ¡Jajaj! – Poroto se destornilló de risa. – ¡Me parece que mucho sol y mucho vino te hicieron mal a la capocha!
Carlitos no se inmutó y continuó con su discurso.
- El sol, Poroto, es luz, es calor, es energía, es vida... y es para mi, mi Dios.
Poroto mas serio ahora empezaba a absorber estas palabras.
- El sol no discrimina... brilla sobre todos los seres del planeta por igual. Esta ahí para los ricos y para los pobres, para los negros, los blancos y los azules, esta para los buenos, los hijodeputas, los infelices y para los vagabundos también- Dijo Carlitos esbozando una sonrisa.
- No pretende nada de nadie y a cambio nos da TODO. Por eso cuando desciende violeta sobre el horizonte le rindo tributo con un trago de tinto, y sigo tomando en su honor hasta que me olvido de todo y cuando despierte al otro día, ahí va estar, sentado sobre el firmamento, imperturbable.
Poroto se quedo un rato pensando y luego dijo:
- Casi me convencés borracho de mierda ¡jajaj! Decime esto entonces, cada galaxia tiene su propio sol, ¿Carlitos eso como me lo explicas?
- ¡Pero de que carajo me hablas, nunca saliste del país y me venís a hablar de galaxias! Mirá, hace esto, sacate la camisa como yo y dejá que el sol te de un abrazo, no creo que ningún otro dios te abrace así.
Poroto negaba con la cabeza pero se desabrochó la camisa.
- Haceme caso, ahora nos emborrachamos de sol y esta noche ¡ja! y esta noche nos emborrachamos de verdad y te cuento sobre la luna ¡la diosa! Pálida y hermosa. Pobre Poroto, le enseñaron todo al revés.

jueves, junio 30, 2005

De Sueños Y Recuerdos

Últimamente estoy teniendo sueños muy reales. Cuando despierto a la mañana me cuesta diferenciar entre los recuerdos verdaderos y los recuerdos del sueño, tengo que despegarlos cuidadosamente, con pinzas, uno del otro.
Anoche tuve uno de estos sueños. En este, empezaba yendo a una fiesta con algunos amigos que pronto perdía entre la multitud. Como no encontraba a nadie y me canse de estar parado solo en un rincón, decidí volverme a casa. Voy a acortar los tiempos de “las escenas” pero en cada uno de los escenarios que voy a relatar transcurrió bastante tiempo. Cuando salí de la fiesta ya era de día y me tome un colectivo. En este viaje conocí una chica muy bonita con la cual tuvimos un momento, como decirlo, algo erótico. No voy a entrar en detalles, tampoco los recuerdo, solo voy a decir que la relación no llego a culminar cuando la chica se dio cuenta que la próxima parada era la suya y se marchó, después de que intercambiemos nuestros respectivos números de teléfono. Un par de paradas mas tarde me toco bajarme a mi, y de ahí me dirigí a lo que ahora solo puedo describir como una suerte de museo/acuario, una especie de mundo marino renacentista, lleno de cuadros, estatuas, arcos, columnas y piletones con delfines, focas y cualquier otro bicho marino que se les ocurra. La próxima escena que recuerdo, después de recorrer este Vaticano acuático, fue estar sentado con un grupo de desconocidos ante una maqueta del acuario y tener que explicar que tipo de animal había en cada sala. Estaba rindiendo algún tipo de examen porque recuerdo sentirme presionado a no cometer ningún error. Otra cosa, estábamos comiendo pao de queijo brasilero, con la ayuda de palitos chinos, de una bolsa que decía esconcitos.
Ahora me parece difícil creer que haya confundido todo esto con recuerdos reales pero si lo piensan bien, la memoria es tan virtual como lo son los sueños, especialmente a esas horas de la mañana.

domingo, junio 26, 2005

Paris Sin Ella

Que esperas de la vida: que no termine tan pronto. que tenga un final feliz. Es decir, ningún final posible.
Evento historico en el que te gustaria haber estado presente:mmm..... historico para mi. Cuando tori escribio conflake girl.Me vuela la cabeza hermosamente.
tema preferido de zeppelin: heartbreaker, whole lotta love, blackdog, rockandroll, stairway to heaven. Stop.
palabra preferida: umbral ... jaja, no se. muchas palabras. positrón. Alcaloide. jaula. furor.
palabra que odies: tetrabrik, jaja...despues pienso mas, prometo.
persona que mandarias al infierno: (puede ser famoso o no)chiche g. el de memoria...es un viejo pelotudo. lo odio.ah...y a bush....el es mas pelotudo.
que animal serías: un gato, una arañita, un ave, sin dudas.
culo o tetas: tetas tetas!!!biblia o kamasutra: eh? que clase de pregunta es esa? Kamasutra por Dios bendito! jajaja.
naturaleza o ciudad: ciudad... y un arbol que me de sombra de vez en cuando.
tom o jerry: tom... hay q elegir uno no?
y que queres ser cuando seas grande: quiero ser... ... ya soy todo lo que quiero ser.

Entrevista con Sofimey Relles

Entrevista con la fotógrafa mas importante de Oceanía, mi amiga autraliana Sofimey. Estamos esperando que inaugure su galería virtual muy pronto... y había que colgar su entrevista en la página principal porque sino se nos ponía celosa. juaj

Que esperas de la vida: (a la mierda) reirme, Que no sea ni muy corta ni muy larga, Descubrir grandes verdades q no le importen a nadie mas q a mi
Lugar del planeta que quieras conocer: mexico Capital federal Y todos los otros
Un deseo: mmmm… te digo uno de pestaña, no uno muy intimo:Sacar buenas fotos
Palabra preferida: pote
Palabra que odies: chichon, zobaco
Una buena puteada: conchuda,
Una mascota alternativa: alternativa quiere decir inusual? Un tobi…
Paul o John: john
Sal o azucar: azucar. mentira! A quien engaño! edulcorante
Culo o tetas: tetas, las miro c envidia o con lastima, segun
Mirta o susana: Susana, mirta es hdp, Susana es boluda nomas... aunq pensandolo bien... mrtha es la abuela de juanita... y yo siempre quise ser como ellaaaa jajaja
Mario o luigi: Mario, lleva la batuta, y se qda c la princesa en mi peli
Ping o pong: ping, es mas femenino
Should I stay o should I go: ehhhhhhhh
y para terminar
Que queres ser cuando seas grande: De esas viejas q viajan en colectivo y no te explicas como

viernes, junio 24, 2005

carlitos

Comenzaba el otoño del año 1937. Carlos Anchorena era el hijo único y malcriado (no estaba en su carácter pero sus padres le dedicaban toda su atención) de una familia aristócrata. Carlitos no tenía amigos, los otros niños le parecían estúpidos y aburridos, de hecho todo le parecía aburrido. El tedio lo invadía constantemente y lo introducía en un estado de sopor que todos le atribuían como un signo de pereza.
El y su madre salieron de la confitería, cada uno con un pastel entre las manos y se pusieron a cruzar la plaza tranquilamente cuando sucedio lo que para Carlitos fue una aparición. Un ser como el que nunca había visto se acerco hacia ellos y se interpuso en su camino. Era un hombre de cara amable y barbuda que para Carlitos emanaba vida a través de cada uno de sus poros. En su mirada encontró la sabiduría de un anciano centenario y la inocencia de un nene de cuna. Su ropa, vieja y roñosa le daba la apariencia de una mugrienta cama desecha que había tomado vida y se paseaba por las plazas porteñas. Luego la cama hablo:
- ¿Señora no puede ayudarme con algo para comer?
Su madre se puso incomoda pero súbitamente se transformo con un gesto maternal y la ofrenda del pastel hacia este maravilloso ser, que agradeció y se marchó con su larga cabellera al viento.
- Mamá, ¿quien era ese?
- Era un vagabundo.
- Mamá, yo también seré vagabundo.
- No digas tonterías niño, eso no es para los Anchorena.
Pero Carlitos nunca olvido aquel día, y cuando creció y después de que sus padres lo obligaran a cursar dos años en la facultad de derecho, se fugó y se hizo vagabundo. Recorrió todo el país y luego todo el continente sobre los trenes de carga. Se alimento con lo que le tiraba la vida, encontró mucha gente de su interés (con las que compartió breves pero inolvidables experiencias) y conoció esos lugares que se creé que existen solo mientras se los tiene ante los ojos. Esta es la historia del Flaco Carlitos, vagabundo por afición.

martes, junio 21, 2005

creer o reventar

¿Alguna vez calentaron riñoncitos en el microondas? Explotan, y además lo hacen bastante fuerte. Un fenómeno muy curioso y divertido de por cierto. Mientras observaba los pedazos de riñón adheridos contra los bordes interiores del microondas, daba vueltas por mi cabeza la frase “creer o reventar”. Pensaba en las personas medio escépticas, como yo, y como hubiesen tenido que recoger nuestros sangrientos y dubitativos fragmentos corporales de los pisos y paredes de alguna habitación hace ya mucho tiempo. Pero volviendo a los riñoncitos, me sigo preguntando; porque estallan, y porque lo hacen con tantas ganas. ¿Será que esconden algún increíble método para la acumulación de energía? ¿Será que los riñoncitos están formados por la materia misma que estuvo presente en la creación del universo? No, yo creo que no...

martes, junio 14, 2005

Entrevista a Slaves

Que esperas de la vida: (a la mierda): Eso mismo, MIERDA
Lugar del planeta que quieras conocer: El Ano De Ur
Un deseo: Deseo que las hadas no se conviertan en mariposas
Palabra preferida: Ultimamente MIERDA
Palabra que odies: MIERDA
Una buena puteada: MIERDA
Una mascota alternativa: Un Sorete con la forma de Perón
Paul o John: John
Sal o azucar: Si la sal no sala y el azucar no endulza me quedo con Pimienta
Culo o tetas: TETAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSS
Mirta o susana: Como decirlo, Mirta es una vieja soberbia y Susana es una groncha de la vida por eso me quedo con Moria que es una groncha soberbia.
Mario o luigi: Luigi, siempre me gustaron los segundones
Ping o pong: Pong, suena mas macho que ping.
Should I stay o should I go: Should I stay, definitivamente, nada de huir al sur y dejarse la barba para tocar la guitarra como Kurt Cobain
y para terminar
Que queres ser cuando seas grande: Quiero volver a ser chico.

lunes, junio 13, 2005

Sol en las Venas

Anoche soñe que tenía sol en las venas. No es algo del todo explicable, los sueños no lo suelen ser. Estaba todo grisáceo menos yo que brillaba en la oscuridad. Todos me preguntaban que carajo me pasaba y yo les repondía:
- es que tengo sol en las venas.
- ah...bueno.
Como si eso explicase el fenómeno y lo rebajase a un asunto normal. Además de la luz también irradiaba calor. Aparentemente habia mucha gente con frio porque me rodeaban y estiraban sus brazos hacia mi para calentarse las manos. No recuerdo mucho mas que eso, creo que poco despues me desperté, o me nublé.

jueves, junio 09, 2005

pasado pesado pisado

Raúl bajo las escaleras de la estación Lavalle hacia la plataforma del subte. Hizo los cuarenta y seis escalones con una sonrisa en la cara. Le parecía que por primera vez en su vida era completamente feliz. Cuando llego al andén el subte ya estaba saliendo pero poco le importo. Miro a su alrededor y se dio cuenta que había quedado solo. Sintió como lo iba abrazando el calor proveniente de las profundidades.
Amaba y era amado. Pronto seria padre y a sus treinta y seis años le producía una inmensa alegría. El próximo tren aun no llegaba y comenzaba a aparecer cada vez mas gente. Conoció a su mujer, Clara, en un centro de rehabilitación para adictos a las drogas. Raúl había abusado de substancias alteradoras de la percepción durante años y aún sufría las secuelas de vez en cuando. Se escuchaba el subte acercándose a la estación. Pensó que de morir ahora moriría enteramente satisfecho. Mirando hacia atrás le pareció que solo se había sentido tan seguro una noche que soñó con su difunto padre, bajo el efecto de la mezcalina.
El subte se asomo por la entrada del túnel. Raúl se acerco al borde del andén y se paro sobre la franja amarilla. ¿De morir ahora podría inmortalizar su desbordante alegría? El subte estaba a pocos metros y avanzando velozmente.
Raúl cerró los ojos, respiro hondo y con la imagen de su padre en la cabeza, se dejo caer.

lunes, junio 06, 2005

Suicidio Psicológico

Si algún día me encuentro ante la situación de no poder seguir viviendo, voy a optar por el suicidio psicológico. Esto es, voy a matar todo lo que sea YO menos mi cuerpo, todavía no se muy bien como lograría esto pero seguramente tendría que cambiarme el nombre, dejar todo y mudarme muy muy lejos. Es como un lavado de cerebro, se que no parece una muy buena opción pero que tengo que perder si de la otra forma estaría muerto¿?
Quizás ni siquiera haga falta el lavado de cerebro, con solo escaparte y dejar todo atrás alcance. No se.
(Ahora me doy cuenta que tiene algo de “Eterno Resplandor...” excepto que ellos siguieron con sus vidas anteriores, que es justamente lo que yo no haría...)
Me lo imagino a Kurt Cobain, pelado y barbudo viviendo en Ushuaia, tocando la criolla mirando hacia el mar.
Alguna vez alguien dijo “deberíamos de contentarnos por el mero hecho de vivir, el resto son solo lujos...” o algo por el estilo.

jueves, junio 02, 2005

3:37 AM

Aunque la noche llega, mi cuerpo no la encuentra,
mis ojos no la ven y mis oidos no la escuchan.
Los rios de mis venas se estancan antes de llegar a mis pies,
entretanto en mi cabeza estallan ruidosamente en busca del precipicio.
Dificil es descubrir el sueño en estas condiciones, mientras mas quiera caer en ese glorioso olvido, mas me cuesta.
¿Pueden las horas hacerse largas y cortas a la vez? Te aseguro que si.

miércoles, junio 01, 2005

Igualdad De Letras

Aunque no lo crean existe una lucha de clases entre las letras, las mayúsculas son las letras con poder, van siempre primeras, ocupan mayor espacio y requieren mas tinta. Suelen encontrarse al principio de cualquier frase, párrafo, nombre, lugar, hasta tienen el tupé de encabezar la palabra Dios. Sin embargo todos sabemos que las letras minúsculas son mayoría y hacen todo el trabajo duro de completar la palabra y llenarla de significado, pero quien se lleva la gloria¿?
cansados de esta creciente desigualdad los incitamos, desde este medio de comunicación masiva, a la escritura comunista sin letras mayusculas, donde todas tienen la misma oportunidad e importancia. usted se pregunta porque no escribir con las letras todas mayúsculas, no seria eso comunismo también¿? claro como nos gustaría vivir en un mundo ideal donde todos pudiésemos derrochar tinta a gusto y escribir con letras gigantescas, pero mis queridos soñadores esto no es posible. así que con la ayuda de dios y fidél lucharemos por la igualdad de letras.
¡viva la revolución!